El miedo del portero al penalty

Día lluvioso y frío. Típico de diciembre. En una jornada así acabé el libro y empecé a escribir esta reseña. Y la primera pincelada va por ahí. Miren por la ventana, más allá de esas gotas de lluvia que seguramente salpiquen el cristal: el gris es el tono. Una antesala, un prólogo. He aquí ‘El miedo del portero al penalty‘ (‘Die Angst des Tormanns beim Elfmeter’).

portada-miedo-portero-penaltySe trata de una pequeña novela, de poco más de 160 páginas, escrita en 1970 por el austriaco Peter Handke (Carintia, 1942). En contra de lo que sugiere su título, su tema principal no es el fútbol, así que los alérgicos al balón pueden seguir leyendo (este post y/o -mejor- el libro).

El tema es la soledad. La nostalgia y el frío que transmiten días como este o situaciones como las que vive el protagonista de la novela, un exfutbolista retirado -portero, el puesto más solitario, para más señas- que pasó de vivir de la comodidad que se le supone a un deportista de élite a verse en una situación próxima a la indigencia y cómo eso hace mella en su personalidad.

Handke se mete en la cabeza del guardameta sin un ápice de compasión. Atrás quedaron sus días de vino y rosas, si es que los hubo. El protagonista apenas recuerda su etapa como jugador más que para contraponer de forma aséptica anécdotas o experiencias, o acaso como tema de conversación en sus continuas y constantes peroratas a los demás. Sin embargo, el desencadenante es el silencio, una mirada, con la que interpreta su despido como peón de obra. ¿Realmente era así? Una duda razonable. Bloch no lo duda y corta de raíz y sin posibilidad de enmienda lo único que -parece- le mantenía conectado a la realidad.

A partir de ahí el autor se recrea a la hora de describir el camino del paria por un laberinto vital en el que a la luz de los acontecimientos queda claro que no hay salida. Es como este día nublado aunque con la salvedad de que el sol difícilmente volverá a salir en su vida de juguete roto. Pero la forma de describirlo es abrumadora. Su mente, su forma de pensar… la obsesiva sensación de que todo está en contra le conducen a una espiral de aislamiento que siempre trata de romper de forma torpe, hostil e inadecuada.

 

Hay un crimen, también. Pero ni siquiera eso habla tanto de su soledad como la búsqueda constante del sentirse parte de algo. No hace falta llegar a la última página para saber que no lo hará nunca. Pudiera extenderse la novela 500 o 600 páginas que el resultado sería el mismo: la pérdida de la realidad, la desconexión con la realidad, la soledad, el frío. Como ese día que se pinta más allá del cristal en días tan típicos de diciembre como el de hoy.

Belgium v Czechoslovakia, 1920

Tal temática es una constante en la obra de Peter Handke. A sus más de 70 años, está considerado uno de los principales escritores en lengua alemana aunque su fuerte personalidad y su ideario político provocan a su alrededor un halo de polémica. Se le afea especialmente sus presuntas loas al déspota serbio Slobodan Milosevic.

Bonus: hay una película basada en la novela (1972) cuyo guión está firmado por Handke también. He aquí un corte (hasta que dure…):

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