PHotoEspaña se viste de largo

El Jardín Botánico de Madrid ha acogido este miércoles la inauguración oficial del festival PHotoEspaña, la cita más importante en la agenda del panorama fotográfico nacional. Bajo su tutela, más de cien exposiciones, la mayor parte en la capital, tratan de condensar en un mismo ámbito y con la mirada siempre puesta en Latinoamérica durante esta edición, las visiones de fotógrafos contemporáneos e históricos en una suerte de mosaico que todo el que quiera puede desentrañar, hasta finales de agosto.

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Si bien la presentación del festival y su agenda ya tuvo lugar hace unas semanas, la puesta de largo se ha hecho sobre el terreno y ya con algunas de las propuestas en marcha y otras recién estrenadas. Este miércoles coincidían, por ejemplo, la apertura de la muestra dedicada a Manuel Carrillo en el Museo Lázaro Galdiano y, en paralelo a la visita institucional, la apertura en el mismo Pabellón Villanueva de las dedicadas a Julio Zadik y a Mario Cravo Neto, tituladas respectivamente ‘Un legado de luz‘ y ‘Mitos y ritos‘.

Zadik, un legado de luz heterogénea y personal

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La dedicada al guatemalteco Julio Zadik (1616-2002) es sobresaliente. No es su trabajo uno de los más conocidos pese a que lo profundo de su archivo se mantenga, tal como él mismo pidió a sus familiares, sólidamente unido. Llama la atención porque su legado comprende imágenes que hablan de un observador curioso, que halla en la fotografía una manera de comprender la realidad -las realidades, más bien- en la que se mueve y que toca todo tipo de temas.

Prácticamente todos los palos aparecen en su portfolio. Desde las imágenes costumbristas de su país y alrededores, ciudades, retratos… hasta tomas más próximas a la abstracción que delimitan no solo un significado propio sino una manera de contar característica y que, gracias a esta muestra, ahora podemos contemplar en Madrid.

Cravo Neto, la personificación de la dualidad

150603_cravoSi prácticamente el trabajo de Zadik se produce, por decirlo de alguna manera, “de puertas para afuera”, el otro ‘residente’ en el Jardín Botánico, el brasileño Mario Cravo Neto (1947-2009), ofrece un ejercicio máximo de introspección en su obra. Dos factores influyen decisivamente en las tomas. Por una parte, sus inicios más como artista plástico que fotográfico. Por otro, un desgraciado accidente que le redujo más si cabe el mundo -o la parte de él- que exploró.

Surgen, de ese modo, fotos de modelos con objetos, fotos de estudio… fotos, todas ellas, en las que esos mitos y ritos con los que se titula la muestra se ofrecen a la manera de una particular forma de conceptualizar las cosas. Un imaginario propio y personal en el que los sujetos portan cosas o muestran actitudes destinadas a redefinir algo.

El contraste, por tanto, es más brutal si cabe al contemplar la otra gran vertiente de su obra: el retrato de la vida en el extrarradio de la ciudad en la que vivió, imágenes que parecen tomadas por otro fotógrafo pero que hablan de un personaje que, desde su vis artística, personifica la integración cultural, religiosa y social que capta en sus tomas.


Artículo originalmente publicado en ARNdigital el 3 de junio de 2015
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