Acercarse a la guerra: cuestión de enfoque

Acercarse a un conflicto bélico y más aún, contarlo y dotarlo de un contexto, exige un trabajo de investigación que es tan importante o más que la propia producción final del libro, película o cómic. Esa apasionante -y ardua- tarea de investigación y el modo en el que cada formato recurre a unas u otras técnicas y cómo influye en el producto final, eran las cuestiones que abordaba ‘La guerra escrita, en viñetas y fotogramas‘, mesa redonda con la que la Fundación Telefónica cerraba el ciclo de conferencias y charlas que han acompañado la exposición dedicada a Paco Roca (‘Arrugas’, aún vigente hasta el día 15 de este mes).

Foto: Espacio Fundación Telefónica

Foto: Espacio Fundación Telefónica

El ‘gancho’ es la obra ‘Los surcos del azar‘, una novela gráfica en la que Roca dibuja la(s) historia(s) de un grupo de españoles republicanos exiliados en Francia durante la Guerra Civil y que unos años más tarde, y ya como miembros de una sección militar llamada ‘La Novena‘, colaboran en la lucha contra el fascismo y en la liberación de París. Uno abre el libro y contempla con admiración las páginas, las viñetas, los diálogos… y es hipnótico fijarse en el siempre detallado dibujo del valenciano, muy fiel a su estilo, tan realista siempre. De hecho, es más realista que nunca porque para su elaboración el autor recurrió a la ayuda del hispanista estadounidense Robert Coale, una eminencia en cuanto al conocimiento de esa época y, especialmente, en el papel que jugaron los voluntarios extranjeros durante la liberación de Francia. Junto a ellos se sentó el director de cine y escritor David Trueba, que también narró su experiencia a la hora de encarar la preparación de ‘Soldados de Salamina‘, película sobre el libro del mismo nombre escrito por Javier Cercas. Moderó el debate el director, productor, escritor y guionista Borja Crespo.

Página de 'Los surcos del azar' | http://www.pacoroca.com/

Página de ‘Los surcos del azar’ | http://www.pacoroca.com/

Con una idea clara y un conocimiento de la trayectoria profesional de Paco Roca y David Trueba, el evento resultó una sorpresa, especialmente para los que no sabíamos nada acerca de Robert Coale que, con su sapiencia sobre la historia de fondo que nutre ‘Los surcos del azar‘, llevó el evento desde la parte más pretendidamente didáctica (no obstante es profesor) a la narración de anécdotas o historias mínimas acerca de los personajes que inspiran las viñetas. Unas píldoras que el auditorio escuchaba embelesado y que remarcaron una idea que, en la charla, únicamente apareció al final ya, durante el turno de preguntas de los espectadores: el hecho de que una revisión histórica y aceptada por todos sobre la Guerra Civil en el mismo sentido en el que existe en otros países acerca de sus respectivos fantasmas bélicos está a años-luz de darse en España y que, por ello, el trabajo más lúcido solo puede venir de parte de investigadores extranjeros, caso del propio Coale o de Paul Preston, mencionado durante la intervención. Todo ello a cuenta de que buena parte de la inspiración o el afán documental de Roca acerca de ‘La Novena‘, del contexto y el alma de la época y el momento, vino dado por decenas de películas, vídeos y material gráfico de la II Guerra Mundial que en otros países protagonistas no se ha dado en ocultar o evitar. Algo que en nuestro país, a juicio de Trueba, retrotrae a una especie de censura y silencio impuesto sobre un tema que “ha sido siempre muy incómodo”.

Respecto al episodio que narra Roca en su libro, el autor explica con toda naturalidad cómo inició el proceso de elaboración de su obra, siempre caminando en busca de alguien que conociera más y más el tema y pudiera aportar la pátina de credibilidad y fidelidad a lo que pretendía reflejar con sus dibujos. Es de esa manera como llegó a Coale, una figura que le aportaría una amplísima y detallada visión de la historia pero que, a cambio, le exigiría sacrificio y un extra de empeño. Él mismo explica que por eso cada página se trabajó de una manera extraordinariamente minuciosa, ya que, una vez planteadas, eran ‘supervisadas’ por el estadounidense para que nada -o casi- se saliera del guión que marcó la realidad. Y es que por mucho que en el título apareciera la palabra “azar” nada aquí es fortuito.

Foto: Espacio Fundación Telefónica

Foto: Espacio Fundación Telefónica

El hispanista, en un perfecto castellano y con una sorna que diríase del mismísimo Chamberí, se ganó al público contando las vicisitudes de su investigación y las anécdotas de su búsqueda, no siempre gratificante. En muchos casos halló puertas (o bocas) cerradas, especialmente entre los españoles que participaron en la campaña, precisamente: “Es una figura recurrida esta del excombatiente mayor que se niega a hablar; a veces era más sencillo dialogar con los franceses que fueron metiéndose en la compañía, puede que por edad, ya que eran más jóvenes”. En este sentido, Coale reconoce haber “llegado tarde” a estudiar esta historia por mucho que, pese a todo, haya recopilado infinidad de testimonios, fotografías, documentos -como el ‘diario de Lucas‘ sobre el que trabaja de cara a su próximo libro- e incluso vídeos de la época.

Paco Roca alaba y agradece este material, por mucho que le haya retrasado durante la creación y -los temidos ‘contras’- “haya perdido una parte de libertad en el proceso”. Y es que esa minuciosidad le exigió, tal como cuenta, tener que omitir algunas escenas o modificar otras para ser fiel al rigor histórico sacrificando viñetas que artísticamente le hubieran llenado más: “Darle un aspecto documental y contar con Robert me ofrecía una oportunidad que no podía desaprovechar”, decía. El resultado, desde luego, es un brillante ejercicio visual y literario, si se quiere.

Pero tampoco se puede decir que, una vez llegado al destino de publicar un libro, este haya sido un viaje unidirecciónal porque el artista explica que tras un trabajo de estas características se produce lo que denomina una “ola de retorno”, algo así como una forma de destapar historias adicionales o personajes que podían haber aportado algo más al material de partida. Ya no hay remedio para el libro por mucha rabia que le dé pero estos ‘descubrimientos’ podrán servirle a Coale para sus trabajos futuros. Y entonces, quién sabe, la ola puede que vuelva.

Porque narrar una guerra es una cuestión de enfoques y el de la ‘La Novena‘ pretende estar casi hecho en primera persona. Es una manera, tan válida como cualquier otra; como asegura Trueba, es una manera de “cerrar el plano”. Surge, en paralelo, la cuestión de la manipulación, de las verdades subjetivas (paradoja absoluta), de cómo varía la óptica según quién cuente las cosas y cómo las interprete, más aún en un asunto tan sensible como un conflicto bélico. “En realidad estás creando una verdad y el novelista y el director es honesto porque lo reconoce”, y añade que “no hay que dejar de lado tampoco al espectador porque este también aporta su experiencia para crear su propia imagen sobre el hecho”. Honestidad, claro. Un nexo que acerca el cine, el cómic, la literatura, la vida.

Foto: Espacio Fundación Telefónica

Foto: Espacio Fundación Telefónica

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