Magnum: la unidad de lo heterogéneo

© Fundación Canal
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En una maleta caben objetos pero, sobre todo, historias. A modo de cápsula del tiempo hay algunas que, sin saberlo, se preparan para viajes que trascienden el espacio y el tiempo marcados y es solo décadas después cuando alcanzan su destino final. La casualidad que un día las enterró en el olvido vuelve a revivirlas en contextos muy diferentes. En el campo de la fotografía existen pruebas fehacientes de esta arqueología de lo fortuito. Viene a mi mente aquella ‘maleta mexicana’ de Robert Capa que, entre otras ciudades, visitó Barcelona en 2012 y que permitió recuperar una ingente cantidad de material olvidado sobre la Guerra Civil. ‘Magnum First‘, la muestra que nos ocupa, es otro ‘milagro’ que se hace real ante nuestros ojos.

© Robert Capa / Magnum Photos. Village festival, Basque Country, France, 1951
© Robert Capa / Magnum Photos. Village festival, Basque Country, France, 1951

Su historia parte del horror, del drama de la II Guerra Mundial, de un día después trazado con escombros y dolor. La brecha se tragó millones de vidas y arrasó no solo la geografía sino la propia identidad humana, perdida aún durante muchos años después. Es en el contexto de una Viena llena de costuras donde desaparecen los cajones que guardan estas poco más de 80 fotografías con la que la prestigiosa agencia Magnum quería promocionar su trabajo en 1955, ocho años después de ser creada y una década tras el final del conflicto. Era un mal momento para la vida pero, paradójicamente, un momento ideal para que la imagen se impusiera sobre las palabras cuando poco más se podía decir con ellas y presentara nuevos testimonios de la realidad. Ese fue el sentido de aquella primera muestra colectiva de la agencia, que bien podía hacer las veces de manifiesto de intenciones ante el mundo, al presentar un estilo propio alejado de las imposiciones que todos sus miembros habían sufrido en agencias tradicionales o publicaciones de la época. Son, por tanto, imágenes de impacto, de momentos oportunos en los lugares indicados, con una fuerza que sólo se explica tomando en consideración la absoluta libertad del fotógrafo a la hora de concebir las tomas.

Merecía la pena intentarlo, por mucho que en aquellos momentos de frenética actividad, nombres como los de Cartier-Bresson, Erich Lessing, Ernst Haas o el mencionado Capa, entre otros, no tenían aún el halo de mito con el que hoy nos acercamos a su trabajo. Para la exposición, todos ellos seleccionaron personalmente sus obras, otorgando a la muestra unidad desde lo heterogéneo; son fotografías tan diferentes, de estilos tan diversos y con temas tan alejados unos de otros que su nexo es justo eso: el estilo, la libertad y el impacto de una historia.

Capa, uno de los fundadores de Magnum y tal vez el nombre más sobresaliente aun en la misma época por su trabajo en la Guerra Civil española es, paradójicamente, el más desconcertante en su presentación. El considerado mejor fotoperiodista de guerra de la historia presenta tres fotos… de fiesta. Hay que entenderlo como un mensaje en sí mismo porque nada queda a la casualidad en este caso. Se trata de los festejos populares en Biarritz, una zona vascofrancesa en la que el azote del conflicto español se vivió como una tragedia propia. La fiesta y la alegría como mensaje de esperanza tras años de oscuridad.

© Erich Lessing/Magnum Photos. Wienerwald, Austria, 1954
© Erich Lessing/Magnum Photos. Wienerwald, Austria, 1954

Erich Lessing parte de una idea similar aunque ejecutada de modo distinto. En su caso, la cámara se sitúa en la Viena de posguerra. Imaginen: edificios destruidos, tanques aún por las calles… pero los encuadres se cierran sobre los niños y tal vez se identifican con ellos. Como una manera de retratar un mundo que existe entre los escombros pero que está destinado a expandirse. Nuevamente sobresale la esperanza leída en esa inocencia de pequeños para los que la vida, hasta en aquellos duros momentos, es un juego.

La vida, tal y como es, es otro de los campos de actuación de los fotógrafos de ‘Magnum First’. Puede que entre las fotos de Inge Morath (la única mujer participante), Jean Marquis y Marc Riboud haya muchas diferencias a simple vista pero lo cierto es que es más lo que les une que lo que les separa. Y es que el afán documental de lo cotidiano en Londres, Hungría y Dalmacia respectivamente, sirve para abrir una especie de ventana hacia un día a día que prioriza la importancia de las personas para construir el espacio y el tiempo. La vida, en definitiva, retratada: ora altiva en los más exclusivos barrios londinenses, ora de pura supervivencia en los huertos de Europa del Este. Vida, en cualquier caso.

Werner Bischof es otro de los grandes nombres de la muestra, aun presentando únicamente siete fotos. Sin embargo, su selección resulta un catálogo en sí mismo de la versatilidad y profundidad de su porfolio. Imágenes icónicas de Japón, Perú, África… todo con el tinte más artístico de entre sus compañeros.

Y eso que arte se ve, y mucho, en el trabajo de Ernst Haas, encargado de documentar el proceso de grabación de la película ‘Tierra de faraones‘ (Howard Hawks, 1955), en una serie peculiar por lo que tenía de endogámico y porque el tratamiento de la imagen bien puede otorgar unas tomas que casi casi muestran ‘en vivo y en directo’ la vida en el antiguo Egipto.

Puede que, hasta aquí, el repaso de temas responda más a un afán ilustrativo, de puro reportaje. Pero la serie de Henri Cartier-Bresson es y debe ser considerada como una de las cumbres del fotoperiodismo. Se trata de la documentación de los últimos días de Mahatma Ghandi. El fotógrafo galo tuvo mucha suerte de encontrarse justo en aquel lugar pero su mérito no fue ni mucho menos casual: cultivó durante años una relación de amistad tanto con él como con su gente más cercana que le proporcionó la invisibilidad necesaria como para retratar las últimas horas del personaje y el dolor de un pueblo al despedir a su figura más querida y carismática. Son imágenes impactantes, desgarradoras y que ejemplifican mejor que ninguna otra lo que debe ser la narración visual de un hecho. Fotoperiodismo, en definitiva, con el sello Magnum.

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