Orphan Black, clon de sí misma

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De entre las series que han tomado carreteras secundarias para alcanzar los más exquisitos paladares de los aficionados a la buena televisión, son numerosas las voces que apuntan a ‘Orphan Black‘ como una de las imprescindibles del momento. Palabra de gurú tienen que cogerse con pinzas pero caí en el error y me animé a echarle un vistazo. Total, es otra producción que lleva el siempre fiable sello BBC aunque, en este caso, con el apellido “América” (la producción es canadiense). El matiz es importante porque, más allá del logotipo, los diez episodios de esta primera temporada llevan un ritmo y una escenografía típica de aquellos pagos. Si han seguido con nosotros las últimas recomendaciones, casi todas europeas, (‘In the Flesh‘, ‘Les Revenants‘ y ‘Utopia‘), volver la mirada hacia Norteamérica de nuevo supone una vuelta al ruido, al recurso rápido y al ritmo frenético como una generalización que en este caso se cumple. Se acabaron los intimismos, la introspección en el drama, los personajes profundos o los experimentos. Ya lo comprobamos con ‘Arrow‘ y lo vemos aquí. Esto es otra cosa o, mejor, esto es lo de siempre. Para lo bueno y para lo malo.

Y no es que la serie esté mal, ni mucho menos. La historia engancha y cualquiera que disfrutara con la retahíla de acción de la primera temporada de ‘Prison Break o los misterios sin fin que planteaba ‘Perdidos, se quedará prendado de ‘Orphan Black‘. Ojo: no es ni una cosa ni la otra; es distinta, un ‘thiller’ de ciencia ficción si se quiere etiquetar de alguna manera, pero que puede recordar a aquellas -u a otras- en su forma de plantear las situaciones, una sucesión de hechos que conforman una huída hacia delante continua y siempre de la manera más inesperada.

Una mujer quiere coger el tren o, mejor dicho, llevárselo puesto. Punto de partida

Una mujer quiere coger el tren o, mejor dicho, llevárselo puesto. Punto de partida

Hasta donde podemos leer escribir, la cosa es la siguiente: una joven hace una llamada desde el andén de una estación de tren. Y entretanto, percibe cómo otra mujer muy alterada hace movimientos sospechosos a una cierta distancia. Se acerca y en el breve instante en el que cruzan la mirada, contempla con pasmo que ambas son idénticas. De repente, la otra chica se tira a la vía justo cuando pasa el convoy, con resultado de muerte. Aprovechando la confusión, la joven se lleva el bolso de la difunta. Al mirar la documentación sustraída, Sarah no halla ninguna clave acerca de ese más que sorprendente parecido. Teniendo en cuenta que proviene de un orfanato no es descabellado pensar que, a lo mejor, se trataba de una hermana ‘perdida’.

Pero la ficción superará a la realidad y ella lo va a descubrir de la manera más laberíntica. Y es que en pos de aprovechar la coyuntura para sacar algo de dinero de su doble y huir hacia la libertad con su pequeña y su hermano, asume la identidad de su ‘alter ego’ para no dejar cabos sueltos. Brillante idea, permítannos la ironía, porque el lío en el que se mete es de tal magnitud que no podemos dejar de sentir pena por ella. Empezando porque la muerta era policía. Siguiendo porque, a medida que pasan los días y su plan inicial (recuerden: toma el dinero y corre) se complica, irá conociendo a más personas como la mujer que se suicidó y como ella: hasta nueve chicas que parecen… clones… que alguien quiere ‘cazar’. Comprenderán que la situación de Sarah, en el centro de la trama y sin saber qué pasa, no sea lo que se dice envidiable.

Sarah, tomando la identidad de Beth, se ve en situaciones como esta

Sarah, tomando la identidad de Beth, se ve en situaciones como esta

Sin embargo, para una actriz el papel puede que sí lo sea. Interpretar a una madre coraje, a una friki que parece sacada de ‘The Big Bang theory‘, a una ‘maruja’ y a una inquietante enferma mental ucraniana, entre otras, ya tendría una notable dificultad por si misma, pero la canadiense Tatiana Maslany afronta el reto de interpretar a sus ‘hermanas’ y ciertamente ofrece una gran credibilidad en todas ellas. Hasta el punto de que la más floja, a mi parecer, es la misma protagonista, que evidentemente es la que tiene mayor profundidad y en torno a la que cual la trama ofrece más giros.

Y a eso vamos, a los giros. La serie es buena en la medida en la que lo son estas producciones que juegan con nosotros para mantenernos pegados a la pantalla con un final de capítulo equiparable a un ‘coitus interruptus’. El truco es viejo, nos mantuvo años pegados a ‘Lost’ y funciona de maravilla a poco que estemos metidos en la trama. Pero en mi humildísima opinión, el gusto por las trampas se les va de las manos a los guionistas en este caso. Uno asume que tienen que existir ciertas facilidades para que la historia avance pero el uso y abuso de las casualidades canta bastante, sobre todo cuando son tan evidentes y cuando algunos aspectos ya son increíbles a priori. Hay que dejar de lado estas cosas para ver la emoción del espectáculo que la tiene, y mucha.

¿Imprescindible? Pues supongo que no. ¿Recomendable? Sin duda. Es verdad que una vez que se echa el telón a la primera temporada te entra una cierta ansiedad por querer saber cómo continuará la historia pero no mucho mayor que cualquier otra serie que enganche y ni mucho menos ese sudor frío cada vez que acababan los episodios de ‘Perdidos’ y teníamos que esperar siete días para tener otra dosis. Eso yo, que igual un clon mío no pensaría lo mismo. ¿Quién sabe?

Pildoritas de fan, para acabar:

La versión 'maruja', la más divertida y la que más 'evoluciona'

La versión ‘maruja’, la más divertida y la que más ‘evoluciona’

– Fan de la versión maruja de la protagonista, que responde al nombre de Alison. Empieza como el personaje más presuntamente anodino pero su crecimiento, a medio camino entre la dureza y la paranoia, acaba ganándonos.

– , y fan de Felix, el hermano de Sarah. Un personaje que contrapone un punto de frescura a las dramáticas situaciones que se van dando explotando su ácida visión de la realidad y aportando -tal vez sea el único- un poco de sentido común.

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Una respuesta a “Orphan Black, clon de sí misma

  1. Pingback: Orphan Black: más y más clones | Cesta de patos·

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