Muertos vivientes muy vivos

¿El cómic? No: el manual del juego

¿El cómic? No: el manual del juego

Que el fenómeno zombie supone casi un éxito asegurado lo sabemos. Y aunque venga de lejos, es obvio que el rejuvenecimiento del tema a nivel general ha venido dado, en buena parte, gracias a la serie de televisión ‘The Walking Dead‘, que estrenará en octubre su cuarta temporada y que ha cosechado un más que notable éxito de audiencia. La producción es la versión en carne (podrida) y hueso de la saga de cómic del mismo nombre, creada por Robert Kirkman, que a su vez ha aprovechado la notoriedad de su ‘hija’ para obtener más popularidad lejos del consumidor tipo de esta temática. Una especie de pescadilla que se muerde la cola en tanto en cuanto busca nuevos cerebros. Preferentemente frikis, como los nuestros, y a mucha honra.

El caso es que a rebufo de este éxito conjunto de televisión y cómic han surgido todo tipo de elementos, como suele suceder, en busca de dinero fresco, desde películas sobre el tema hasta muñecos, cromos, etc. Es otro tipo de zombies, en fin. El capítulo de hoy lo dedicamos a uno de estos subproductos, el juego de mesa. O uno de ellos porque en relación al título hay dos: uno sobre la serie de televisión y otro, el que nos ocupa, que se nutre del cómic. En el aspecto gráfico eso se nota y juega muy a favor porque quien haya leído la novela gráfica (o esté en ello, vamos) verá sobre la mesa una extensión de sus páginas. No es que aporte una trama complementaria pero el arte de los mapas, personajes, objetos, etc. es el mismo del cómic y de alguna manera resulta inmersivo. Además, está hecho con cariño y eso se nota en el fornido tablero y en los componentes, todos ellos de gran calidad y metidos en una caja en la que no queda ni un gramo de aire.

Rick va dejando a su paso una estela de zombies hambrientos...

Rick va dejando a su paso una estela de zombies hambrientos…

El objetivo es ser el primer jugador en explorar con éxito tres de las localizaciones diseminadas por el mapa. El mecanismo del juego es muy sencillo. Todo se reduce a moverse buscando una casilla con recursos o, si cumplimos los requisitos, una localización objetivo para explorar. En todo caso, lo más normal es tener que hacer frente a una carta “de encuentro”, que proponen retos relacionados con lucha con zombies, tener más recursos o personajes que un jugador rival o sacar un determinado resultado con los dados. Ganar tiene recompensa; la derrota, un castigo. Ir superando estas pruebas es lo que permitirá ir creciendo en opciones de victoria, acumulando recursos o añadiendo personas al equipo.

¿Familia feliz? Personaje principal y secundarios en el equipo. ¡Y los dados!

¿Familia feliz? Personaje principal y secundarios en el equipo. ¡Y los dados!

Porque empezamos la partida con un personaje principal (Rick, Shane, Glenn, Andrea, Dale y Tyresse) y otro secundario -denominado ‘follower’, como en Twitter-. Cada uno aporta un número de dados de algún color determinado con los que tendremos que hacer frente a los retos que se presenten. Hay que evitar que nos coman el cerebro, así que mejor no hacer ostentación planteando una estrategia y por ello, al final todo se reduce a los dados: a tirarlos y a rezar, si es que existe un Dios a pesar de haber permitido este apocalipsis zombie, para llegar al resultado pretendido.

La manera en la que se lucha con los zombies, por ejemplo, es esa. Si tenemos que matar a un número determinado de engendros, tendremos que sacar el mismo número, por lo menos, de símbolos de cabeza con los dados. De no llegar contaremos la diferencia en heridas, a repartir entre los personajes del grupo. Aunque siempre se puede echar mano, si contamos con suficiente munición, del dado negro, muy efectivo a la hora de matar pero peligroso porque atrae la atención de nuevas hordas. Y así turno tras turno, matando bichos, recolectando recursos y explorando localizaciones hasta que alguien cumple.

Es un juego entretenido en el que la suerte, como siempre que hay dados de por medio, influye mucho. El azar está presente también en las cartas de encuentro, en las fichas de zombies que irán poblando el tablero a medida que los personajes se muevan e incluso en las de localización. Creo que es un juego para fans, sobre todo, pero si uno sabe lo que hay y no le importa esa azarosidad, también lo pasará muy bien, sin duda. Mejor, eso sí, con más gente. La BGG dice que a cuatro es más divertido: más gente en el tablero, más movimiento, más zombies diseminados por la zona, y la posibilidad de birlar localizaciones al rival cuando esté al lado de una, con lo que tendrá que dar media vuelta. A dos, se deja jugar sin problemas pero la cosa empieza a convertirse en una carrera.

Pero lo que sí les recomiendo es que huyan de la versión en solitario que propone el manual: o la tunean de alguna manera o, ahí sí, se van a aburrir. Personalmente, limitaría el número de seguidores, prohibiría el uso de gasolina y crearía algún tipo de ‘combate final’ en alguna localización una vez que se han recolectado las tres propuestas. Alguna variante hay por ahí ya pero insisto, intenten convencer a alguien para encarar la posible destrucción de la Humanidad, que nunca sabe cuando viene bien tener a otra persona cerca por si necesitamos que los zombies tengan alguna distracción… ya me entienden…

Atlanta, tomada por los muertos vivientes...

Atlanta, tomada por los muertos vivientes…

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3 Respuestas a “Muertos vivientes muy vivos

  1. Pingback: Skyline: las verdaderas torres de dados | Cesta de patos·

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